Por Luis Cuesta, asesor de negocios artesanales. Más de 15 años montando y asesorando negocios, y un obrador propio en Utrera (Sevilla).
Si estás dudando entre montar una micropastelería o una micropanadería, la respuesta corta es esta: depende mucho menos de lo que te guste hacer y muchísimo más de qué tipo de producto es cada cosa. El pan se come todos los días. La tarta se compra cuando hay algo que celebrar. Y las celebraciones caen en fin de semana.
Eso, que parece una tontería, decide tus horarios, tu previsión de ventas, tu tesorería y el tiempo que vas a estar en casa. He tenido esta conversación decenas de veces con gente que me llama queriendo montar un obrador de tartas, y termina casi siempre en el mismo sitio: un híbrido. Pan como base, dulce como extra.
Te explico por qué, con los pros y los contras de cada lado.
La pregunta que en realidad te estás haciendo
Cuando alguien me escribe diciendo «quiero montar una micropastelería», le hago siempre la misma pregunta antes de hablar de hornos: ¿qué quieres que cambie en tu vida?
Y la respuesta casi nunca es «hacer tartas». La respuesta es dejar un trabajo que le quema, tener horarios propios, estar más con sus hijos, dejar de vivir con el jefe encima. La tarta es el medio. Lo que se busca es una vida.
Pues bien: la pastelería sola, en un negocio pequeño, no suele dar esa vida. Y no es por la técnica, que puede ser preciosa. Es por el calendario.
Producto recurrente frente a producto de evento
Esta es la diferencia de fondo y no la vas a encontrar en un curso de repostería.
| Pan | Pastelería | |
|---|---|---|
| Cada cuánto lo compra tu cliente | Varias veces por semana | Unas cuantas veces al año |
| Por qué lo compra | Porque hay que comer | Porque celebra algo |
| Cuándo lo quiere | Entre semana, repartido | Viernes, sábado y domingo |
| Ticket por pieza | Más bajo | Más alto |
| Previsión de la demanda | Bastante estable | Depende de encargos |
| Estacionalidad | Suave | Fuerte: comuniones, Navidad, bodas |
| Qué pasa si no lo vendes hoy | Aguanta, o se transforma | Suele perderse |
Mira la fila de «cuándo lo quiere» y quédate ahí un momento.
Por qué la pastelería te come los fines de semana
Los cumpleaños son en fin de semana. Las comuniones son en fin de semana. Las bodas son en fin de semana. Las quedadas familiares son en fin de semana.
Y una tarta con relleno fresco no se hace el martes. Se hace el viernes por la noche o el sábado a primera hora, porque tiene que llegar en condiciones. Así que el pico de trabajo te cae justo en las horas en las que el resto del mundo está en casa. Que es exactamente lo que querías cambiar cuando empezaste a darle vueltas a esto.
Añade lo demás: la demanda va por encargos, así que no sabes lo que vas a facturar hasta que te llaman. El producto caduca rápido, así que la merma es más cara. Y necesitas frío de verdad, con lo que la inversión sube.
El pan, en cambio, es aburrido. Aburrido en el buen sentido: la gente come pan el martes y el miércoles igual que el sábado. Puedes prever, puedes producir en tandas y puedes trabajar bajo pedido con la demanda cerrada de antemano. En el modelo con el que trabajamos nosotros, eso es precisamente lo que permite tener horarios sanos. Lo cuento con detalle en tener tiempo libre con una micropanadería y en conciliar un micronegocio con la familia.
Lo que sí tiene mejor la pastelería
No voy a venderte que el pan es la respuesta a todo, porque no lo es. La pastelería tiene cosas que el pan no tiene:
- Ticket muchísimo más alto. Una tarta de encargo puede valer lo que veinte hogazas. Con menos clientes facturas lo mismo.
- Es más fácil ser diferente. En pan compites contra un producto que la gente cree que conoce. En pastelería personalizada tu propuesta puede ser única sin discusión.
- Entra por los ojos. Para redes sociales y para el boca a boca, una tarta hace un trabajo que una hogaza no hace.
- El cliente ya viene decidido a gastar. Nadie regatea el precio de la tarta de la boda de su hija.
- Los nichos funcionan muy bien. Sin gluten, sin azúcar, sin lactosa: hay demanda real y poca oferta seria. He visto obradores de nicho pasar de hacer diez piezas al día a mil doscientas, y no fue por el producto: fue por entender a quién le hablaban.
El problema no es que la pastelería sea mal negocio. Es que es un negocio distinto del que la mayoría cree que está montando.
El híbrido: pan de base, dulce como extra
Aquí está la salida, y es la que le propongo a casi todo el que me llama con la idea de la micropastelería.
El pan te da el suelo. El dulce te da el techo.
- El pan te trae al cliente cada semana y te da una facturación que puedes prever. Con eso pagas el alquiler y duermes.
- El dulce sube el ticket medio de un cliente que ya está en tu lista. No tienes que salir a buscarlo: solo tiene que ver que también lo haces.
- Y como el dulce va por encargo con fecha, tú decides cuántos encargos aceptas cada mes. El fin de semana lo controlas tú, no el calendario de cumpleaños de tu pueblo.
Cómo se hace, en la práctica:
- Arranca solo con pan hasta tener una base de clientes que repite. Sin eso no hay negocio, haya dulce o no.
- Añade dos o tres referencias dulces, no una carta. Dos o tres que aguanten a temperatura ambiente y que compartan proceso con lo que ya haces.
- Ofrécelo a quien ya te compra. Tu lista de clientes de pan es el mejor mercado que vas a tener nunca.
- Mide. Haz el escandallo de cada referencia dulce antes de meterla, no después. La pastelería tiene más mano de obra por unidad y ahí es donde se escapa el margen.
- Amplía solo si los números lo piden. Y ponle tope a los encargos de fin de semana desde el primer día, por escrito y en tu web.
Este razonamiento no me lo he inventado para este artículo. Es lo que hablo por teléfono cada semana, y más de cinco personas que llamaron queriendo montar solo pastelería acabaron montando un modelo con el pan de base.
Lo que cambia en los papeles, y lo que no
Buena noticia: la burocracia es prácticamente la misma. El alta, el registro sanitario, el plan de higiene, los alérgenos, la licencia municipal. Todo eso va igual hagas pan o hagas tartas. Lo tienes en el artículo del APPCC y en el de licencias.
Lo que sí cambia:
- El frío. En cuanto metes nata, crema o rellenos perecederos subes de nivel de riesgo. Aparecen cámaras, control de temperaturas, vida útil corta y más puntos que vigilar en tu plan de higiene.
- Desde casa, las tartas no. Esto es importante y mucha gente lo descubre tarde. El régimen de elaboración en vivienda particular del RD 1021/2022 solo admite determinados productos, y en panadería y repostería son los estables a temperatura ambiente (artículo 13.8). Una tarta con relleno fresco no entra. Lo desarrollo en montar una micropanadería en casa de forma legal.
- El IVA. Aquí hay una confusión que sale cara. Todo el pan —el común y el especial: el de molde, los colines, el multicereal, el de semillas— va al tipo superreducido del 4 %. La bollería y la pastelería van al 10 %. Si haces las dos cosas, tienes dos tipos conviviendo en la misma caja y en la misma web, y hay que tenerlo bien puesto desde el día uno. Confírmalo con tu gestor, porque el criterio de qué producto va a cada tipo se ha movido más de una vez.
- Los alérgenos pesan más. Con huevo, lácteos, frutos secos y gluten en el mismo obrador, la contaminación cruzada deja de ser teórica. Y si vendes a distancia, la información tiene que estar por escrito antes de que el cliente pague.
¿Y si aun así quieres montar solo pastelería?
Pues se monta. Yo no estoy aquí para quitarle a nadie la idea de la cabeza porque sí: estoy para que sepas dónde te metes. Si después de leer esto lo tienes claro, adelante, y estas son las cuatro decisiones que hay que tomar antes de empezar y no sobre la marcha:
- Cuántos fines de semana quieres trabajar al mes. Escríbelo. Ese número es tu tope de encargos.
- Antelación mínima cerrada. Nada de encargos para pasado mañana. Es lo que te permite planificar y comprar bien.
- Precio por evento, no por kilo. Estás vendiendo el día de alguien, no medio kilo de bizcocho. Y el escandallo, con la mano de obra dentro.
- Una especialidad, no un catálogo. El obrador pequeño que hace de todo pierde. El que hace una cosa muy bien y muy reconocible, no.
Por qué te cuento esto y no otra cosa
Porque esto no es teoría de despacho. Llevo más de quince años montando y asesorando negocios, y en el terreno del dulce he asesorado a varios obradores sin gluten: ahí no entré a hacer producto, entré a mirar los números, el posicionamiento y por dónde se vende. Que es justo la parte que no te enseña un curso de repostería y la que decide si el negocio aguanta o no.
Lo digo también al revés, para que no haya malentendidos: todavía no tengo un caso publicado de alguien que haya montado su micropastelería conmigo desde cero. Los tendré, porque están en marcha. Cuando los tenga, los contaré con nombre y apellidos como cuento los del pan.
Preguntas frecuentes
¿Se gana más con pan o con pastelería?
Por unidad, casi siempre con pastelería. Al mes, depende de cuántas unidades vendas y de cuántas horas metas. El pan gana en volumen y en previsión; el dulce, en margen por pieza. Por eso el híbrido funciona: coges una cosa de cada.
¿Puedo vender tartas desde casa?
Si llevan relleno fresco y necesitan frío, no. La lista de lo que se puede elaborar en vivienda particular está tasada (artículo 13.8 del RD 1021/2022), y en panadería y repostería solo entra lo estable a temperatura ambiente. Hay una puerta abierta —cada comunidad puede autorizar otros productos en su territorio—, pero es eso: una puerta que abre tu comunidad, no un derecho. Y aunque el producto encajara, la venta desde casa está limitada al territorio que defina tu comunidad, que en unas es el municipio y en otras bastante más. Consúltalo con la autoridad sanitaria de tu comunidad antes de aceptar el primer encargo.
¿Hace falta ser pastelero titulado?
Para montar el negocio no. Lo que hace falta es formación en higiene alimentaria, que sí es obligatoria, y saber hacer bien tu producto. La titulación ayuda al oficio, no es un requisito legal para abrir.
¿Cuánto cuesta montar un obrador de pastelería frente a uno de pan?
Suele salir más caro por el frío: cámaras, abatidor, expositor refrigerado y más superficie de trabajo. El horno puede ser más pequeño, pero rara vez compensa la diferencia. Tienes el desglose del lado del pan en cuánto cuesta montar una panadería artesanal.
¿Y si lo que quiero montar son cookies, o tartas de queso, o cerveza?
El producto cambia poco la parte de negocio: la estrategia, el posicionamiento y la contabilidad son casi las mismas. Donde sí cambia todo es en la fiscalidad de algunos productos: la cerveza, por ejemplo, es un producto sujeto a Impuestos Especiales, y eso significa fabricar en un establecimiento inscrito como fábrica, con su código de actividad y sus declaraciones propias. No es un matiz, es otro trámite entero. Con cookies o tartas de queso no tienes ese problema. La pregunta de negocio, en cambio, es siempre la misma: ¿esto se compra a diario o se compra en ocasiones? De ahí sale tu calendario, y de tu calendario sale tu vida.
Si te has visto reflejado en la primera parte del artículo, lo que necesitas no es un curso de tartas. Necesitas el modelo de negocio: cuánto tienes que vender, a quién, a qué precio y con qué horarios, antes de comprar el primer horno.
Eso es lo que hay dentro del Programa «Cómo abrir tu micropanadería» (347 €): el modelo entero, con la parte de números, los escandallos y el Excel de precios. Está construido sobre el pan porque el pan es la base que sostiene el negocio, y sobre esa base se le añade el dulce después. También puedes empezar por la clase gratuita de diez minutos si prefieres ver primero cómo funciona el modelo.
Y si al final te sale montar solo pastelería, móntala. Pero móntala sabiendo en qué fines de semana te estás metiendo.
¿Y esto cómo se aplica a tu caso?
Te dejo la clase gratuita donde explico, en diez minutos, el modelo de panadería artesanal con el que trabajo: cómo se monta, de qué vive y qué números tiene que dar antes de invertir un euro.
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